El Comité de Basilea, la post-crisis y los desafíos del entorno para los bancos (parte 2)

En una entrada anterior comentamos los aspectos estratégicos más importantes del conjunto de reformas que decidió el G20 y, en particular, las reformas de Basilea III (a cargo del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, “BCBS”) que fueran cerradas definitivamente el 7 de diciembre pasado1. En esta entrada reseñamos algunos de los aspectos más importantes de la secuencia de Acuerdos de Basilea, el impacto potencial de Basilea III y el cumplimiento por parte de Argentina. En próximas entradas ampliaremos sobre las expectativas de desarrollos futuros, por ejemplo, si podemos esperar estabilidad en estas normas, si habrá un Basilea IV, y desafíos a futuro.

La evolución de los estándares de Basilea

El primer acuerdo, “Basilea I”, se firmó en 1988 y estableció un ratio de capital mínimo sobre la base de reglas extremadamente simples que se aplicaban haciendo uso de ponderadores sobre los activos bancarios. En 2004, se firmó “Basilea II”, cuyos principales objetivos fueron limitar el arbitraje por parte de los bancos que usaban modelos más sofisticados para medir y entender el riesgo y alentar mejoras en la gestión de los riesgos2. Así, una novedad importante de Basilea II fue la admisión de modelos internos para calcular el capital mínimo3, incluyendo un cargo por riesgo operativo (pilar 1). Adicionalmente, se estableció un requisito de autoevaluación del capital por parte de los bancos y se pautaron facultades muy amplias para los supervisores (pilar 2). También se alentó la transparencia a través de normas de publicación (pilar 3).

Los modelos internos que se admitieron en el “pilar 1” de Basilea II incluyen métodos complejos para calcular el capital mínimo de los bancos individuales, que dan cierto margen de acción a los bancos para determinar su capital mínimo y que fueron pensados para bancos sofisticados en mercados avanzados. Para bancos más simples o plazas menos desarrolladas, se incluyeron métodos más sencillos. Estos enfoques se llamaron avanzados y estandarizados, respectivamente. Basilea II se discutió durante unos cinco años y se aplicó gradualmente durante cuatro años. Su vigencia obligatoria empezó en 2007 para los enfoques estandarizados y en 2008 para los enfoques avanzados. Así, cuando se desata la crisis financiera global 2008-09 (CFG), Basilea II estaba comenzando a aplicarse obligatoriamente, o en vías de hacerlo (por ejemplo, en los EEUU). No obstante, la CFG reveló falencias de Basilea II y profundizó la desconfianza sobre los enfoques de modelos internos para determinar el capital. Se puso en evidencia que los modelos internos de Basilea II habían sido diseñados para optimizar el uso del capital, sin tener en cuenta apropiadamente consideraciones de estabilidad financiera y riesgos sistémicos. Confiar exageradamente en ellos, entonces, era inapropiado.  En consecuencia, se buscó circunscribir estos modelos a ámbitos más limitados y reforzar el rol de los enfoques estándar, dotándolos de mayor sensibilidad al riesgo.

Basilea III

Ese contexto y las directivas del G20 definieron la necesidad de reformas bastante radicales en plazos acelerados. Se buscó que las reformas de Basilea III cambiaran en forma decisiva algunas características de la operación de las entidades y su relación con los supervisores.

Los objetivos de Basilea III pueden resumirse en cinco puntos:  (i) mejorar la calidad, cantidad, consistencia y transparencia del capital; (ii) extender la cobertura por riesgo de contraparte (fundamentalmente en operaciones de trading); (iii) introducir un ratio de apalancamiento mínimo simple, que no descanse en supuestos o modelos; (iv) introducir colchones de capital que funcionen como amortiguadores e (v) introducir un ratio de liquidez que permita enfrentar un período de estrés sistémico grave (ratio de corto plazo) y otro que asegure un fondeo razonable en términos de la estabilidad del negocio de cada banco (ratio estructural). También fue importante el refuerzo de los ejercicios de pruebas de estrés (pilar 2) y de los lineamientos de publicidad (pilar 3)4.

Así, para protegerse de las falencias de los modelos internos, Basilea III va a adoptar nuevas reglas, como el ratio de apalancamiento y pisos aplicables a los resultados de los modelos. De esta forma, los resultados de los modelos internos pasan a compararse con un conjunto de indicadores antes de definir el capital mínimo.

Para mitigar riesgos sistémicos, Basilea III va a identificar bancos de importancia sistémica y les va a exigir mayores requisitos de colchones para absorber pérdidas y mejor gestión. Además, se establecen cambios importantes en los regímenes de resolución, que tienden a cargar el peso de una quiebra en los inversores y evitar los salvatajes con dinero público5. Para mitigar la prociclicidad, se establecen colchones de capital variables en el tiempo, que absorban pérdidas individuales o generales según la fase del ciclo, sin que ello implique incumplir el mínimo obligatorio.

El impacto y la fase de monitoreo que empieza ahora

El más claro impacto de las reformas es una multiplicación casi al doble del ratio de capital que mantendrán las entidades (ver Gráfico 1). Además, este ratio se integrará con capital de mejor calidad (en el gráfico, las barras rosadas muestran el mejor capital, los bancos del Grupo 1 son aquéllos internacionalmente activos con capital nivel 1 superior a EUR 3 mil millones, G-SIBs son las entidades de importancia sistémica; la fuente es un estudio de impacto realizado por el BCBS sobre una muestra consistente de bancos).

Grafico_1_Basilea_2

En cuanto a la liquidez, los requisitos impuestos por las nuevas normas tienen montos notables. Los bancos que participan en la muestra del ejercicio de impacto del BCBS6 tendrán un colchón de activos líquidos de alta calidad para hacer frente a necesidades de fondos en caso de estrés sistémico severo de unos EUR 12 billones (alrededor del 80% del PIB anual de la Unión Europea o los Estados Unidos). Por su parte, el ratio de liquidez estructural obligará a estos bancos a disponer de fondeo estable (calculado según la definición de la norma) de unos EUR 40 billones.

Claramente, estos cambios significarán un desafío a la rentabilidad de los bancos y deberían cambiar profundamente la percepción de los inversores respecto del riesgo de los mismos.

Debido a estos cambios, los bancos se enfrentan a decisiones estratégicas que exigen una visión de largo plazo y planes de capital y de fondeo gestionados con cuidado. Se deberán mejorar las capacidades de pruebas de estrés y superar cuestiones operativas. La gestión de riesgo y el gobierno societario deberá fortalecerse. Posiblemente, todo ello coadyuvará a que se vean cambios en los modelos de negocio.

Los nuevos desafíos

La agenda de reformas del G20 se ha cumplido y el BCBS ha anunciado el inicio de una fase de monitoreo durante la progresiva aplicación de las reformas hasta su vigencia plena (luego de un periodo de transición que ya generó cambios importantes y que termina en 2020). Esta etapa dará contenido concreto a las reformas.

Pero el mundo es dinámico y los desafíos se renuevan. Por eso, a los retos mencionados se agregan otros nuevos. Por ejemplo: ¿Cómo encararán los bancos los cambios en el entorno de las bajas tasas de interés que se viene observando? Los cambios tecnológicos impactarán en los servicios financieros, en el funcionamiento de los mercados y en la distribución de riesgos. ¿Cómo se gestionarán o regularán esos cambios tecnológicos? En particular, ¿cómo convivirán las entidades tradicionales con el FinTech? ¿Cómo gestionarán el riesgo del crimen financiero?

¿Los cambios de Basilea III son suficientes? ¿Qué opinan los expertos? ¿Qué “opinan” los mercados? ¿Se están proponiendo nuevos enfoques? ¿Qué temas están en la agenda del BCBS?

¿Cuál es la situación de Argentina en esta agenda? Argentina viene acompañando el cronograma internacional de adopción de los nuevos estándares del BCBS. Las evaluaciones en este sentido han sido muy positivas. Esto se puede corroborar en los Informes de Progreso y, en particular, en la Evaluación de Conformidad Reguladora “RCAP”, en la cual Argentina obtuvo la mejor nota posible en cumplimiento7. Este tópico y las preguntas planteadas serán comentados más extensamente en una próxima entrada.

Verónica Balzarotti


1Basel III: Finalising post-crisis reforms”.

2Basel II: International Convergence of Capital Measurement and Capital Standards: a Revised Framework”, BCBS.

3 La reforma de 1996 del requisito de capital por riesgo de mercado fue un antecedente de admisión de modelos internos. Véase el siguiente enlace.

4 “Basel III: international regulatory framework for banks“.

5 En ciertos casos recientes, como el de una entidad española grande, las reglas funcionaron de esta manera, pero hubo otros casos menos satisfactorios. El estándar internacional de resolución de entidades financieras fue desarrollado por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) “Key Attributes of Effective Resolution Regimes for Financial Institutions” (2011, revisado en 2014) . En nov. 2015 el FSB publicó, en consulta con el BCBS, el estándar “Total Loss-Absorbing Capacity (TLAC)”, a ser aplicado a entidades sistémicas y diseñado para asegurar una resolución ordenada.

6Basel III Monitoring Report” (sep. 2017), BCBS.

7 Ver el Informe de Progreso y la Evaluación de Consistencia “Regulatory Consistency Assessment Programme“, RCAP (sep. 2016).