El impacto de la calidad de la infraestructura

La inversión en infraestructura incrementa la productividad1 de todos los factores de producción, mejora la competitividad y la capacidad de exportación de la economía. En la medida en que la inversión en infraestructura resulta sub-optima, esta restringe tanto otras inversiones como el crecimiento (Newbery, 2012).

La infraestructura se puede considerar como un factor complementario para el crecimiento económico. De forma indirecta eleva la productividad total de los factores al reducir las transacciones y costos diversos, lo cual permite un uso más eficiente de los insumos productivos convencionales.

La evidencia empírica señala que las inversiones en infraestructura deben ser bien diseñadas para traer beneficios económicos a largo plazo a fin de evitar la sobreinversión y los proyectos ineficientes con bajos retornos sociales.

Existe una fuerte correlación entre la calidad de la infraestructura de un país y su nivel de ingreso. Utilizando la serie de calidad de la infraestructura provista por el World Economic Forum2 puede inferirse una relación positiva con el nivel del ingreso per cápita3. La curva logarítmica que ajusta los datos observados para la muestra de 137 países permite identificar déficit o superávit en calidad de infraestructura4.

Grafico.1.Sardi

Las economías latinoamericanas se destacan por su déficit de calidad de infraestructura de acuerdo con su nivel de ingreso per cápita. Dentro del grupo, solamente Chile presenta un nivel de calidad de infraestructura superior al esperado. Cómo respuesta a esto, las seis principales economías de América Latina5 han vuelto a poner su atención en la inversión en infraestructura para reforzar su capacidad productiva a largo plazo.

Argentina, que posee un ingreso per cápita medio a nivel internacional, se halla notoriamente por debajo del índice de calidad de infraestructura esperada. Reducir esta brecha en infraestructura representa un desafío, pero también una oportunidad concreta para mejorar la productividad en el corto y mediano plazo6.

Argentina retrocedió en la mayoría de sectores que conforman el indicador de calidad de infraestructura (especialmente energía) durante el periodo 2006-2016. Asimismo, los países que integran América Latina muestran una brecha negativa especialmente elevada respecto de otras regiones en los indicadores de generación de energía7 e infraestructura vial8.

Grafico.2.Sardi

La inversión en infraestructura, a diferencia de otros tipos de inversión, se caracteriza por su naturaleza intensiva de capital de largo plazo y alto riesgo, reflejada en la creación de activos de larga duración con altos costos hundidos.

Los proyectos de infraestructura, tales como autopistas, puentes, túneles y puertos, son grandes inversiones que mejoran el perfil productivo, pero simultáneamente requieren un fuerte desembolso de capital inicial (capital hundido) y luego tienen asociado gastos operativos y mantenimiento de la inversión. Uno de los instrumentos para atraer el ahorro privado a la financiación de infraestructura son las Participaciones Público Privadas (PPPs)9. Las PPPs pueden definirse como una combinación de gestión y financiación privada con apoyo público y reparto de riesgos y responsabilidades, que se convierte en un modelo innovador y alternativo para incentivar la eficiencia en la infraestructura

En la última década, las PPPs han sido una herramienta difundida para fomentar y promover sectores estratégicos en materia de inversión en Latinoamérica con buenos resultados. Las principales categorías (electricidad, rutas, puertos y ferrocarriles) en las cuales se concentraron los proyectos, dan cuenta de una potencialidad latente de complementariedad entre las necesidades de inversión de infraestructura en esos sectores en Argentina y los desarrollos que ya se han llevado adelante en la región. En Argentina, se dio el primer paso al sancionarse la Ley de 27.328 sobre Participación Pública Privada en 2016 y ya se contemplan 52 proyectos por USD 21.000 millones.

Emiliano Basco y Mariano Sardi


Referencias

Newbery, D. (2012). Energy and infrastructure. LSE Growth Commission.

1 Para un análisis de la productividad en Argentina véase una entrada anterior de este blog aquí.

2 El World Economic Forum genera el indicador de calidad de la infraestructura. Este indicador oscila entre uno (1), calidad muy precaria, hasta el límite superior de siete (7) donde la infraestructura posee buen desarrollo y eficiencia conforme a estándares internacionales.

3 Datos del WEO del FMI.

4 Suiza tiene el indicador de calidad de infraestructura más alto, superando incluso a otras economías de altos ingresos. En contraste, Noruega tiene una infraestructura muy buena, pero su red de carreteras en particular no alcanza la calificación de calidad que se esperaría para un país con un nivel tan alto de ingresos (un problema que podría estar relacionado con el hecho de que se encuentra escasamente poblado y posee una topografía difícil)

5 Las seis principales economías de América Latina son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú y representan el 84% del PBI de la región. WEO, abril 2017.

6 Según datos de la Jefatura de Gabinetes de Ministros, la inversión en infraestructura pasará de 269.417 millones de pesos (2,6% del PIB) en 2017 a 436.313 millones de pesos en 2018 (3,5% del PIB) incrementándose 50% en términos reales.

7 Las redes de infraestructura eléctrica se han expandido notablemente en América Latina recientemente, pero las brechas en comparación con las economías avanzadas siguen siendo grandes. El 12% de la población en América Latina no tenía cobertura de electricidad durante 2001-13 en comparación con la cobertura prácticamente total en Europa, Canadá y los EE.UU.

8 La infraestructura vial de América Latina se encuentra rezagada respecto de otras regiones. Por cada 100 km2 de tierra, solo hay 13.2 km de carretera en el grupo de las seis economías principales de América Latina comparado con 43.8 km en Asia Emergente. Adicionalmente, la calidad de los caminos (medidos por la cantidad de caminos no pavimentados con respecto al total de caminos) son peores en América Latina que en todas las regiones excepto África Subsahariana.

9 En este punto, resulta útil aclarar qué se entiende por Participación Público Privada. Si bien no existe una definición unívoca aceptada internacionalmente, en esencia las PPP consisten en un acuerdo a largo plazo entre el sector público y el privado para prestar servicios originalmente proporcionados por el gobierno para mejorar su calidad y eficiencia y reasignar recursos públicos para otros proyectos (Banco Mundial, 2014). Para un análisis más detallado sobre las PPP véase el Apartado 3 del IPOM de octubre 2017.