El rol del G20 durante la Crisis Financiera Global (parte I)

La Crisis Financiera Global (CFG) que comenzó en 2007 puso de manifiesto de una manera contundente el grado de interconexión que había desarrollado la economía mundial y las vulnerabilidades que estaban latentes, particularmente en el sistema financiero.

Si bien el fenómeno de la integración no era ignorado por los académicos y los hacedores de política, sorprendió la velocidad con la que la crisis se esparció tanto en la dimensión espacial (entre países) como en la institucional (entre diferentes tipos de mercados y agentes económicos: bancos, aseguradoras, brokers, gobiernos, familias, firmas, etc.). Respecto a las vulnerabilidades, éstas habían sido en gran medida subestimadas en el contexto del optimismo generado por la Gran Moderación, nombre con el que se había designado al período iniciado a mediados de los 80s en Estados Unidos y que se caracterizó por una marcada reducción en la volatilidad de las tasas de crecimiento y de la inflación (Bernanke, 2004). Sin embargo, algunos académicos ya habían alertado sobre la excesiva confianza depositada en la autorregulación de los mercados y sobre los riesgos crecientes del sistema financiero (Rajan, 2005).

La magnitud y la dinámica de la CFG hizo inevitable traer a la memoria lo ocurrido durante la Gran Depresión del ’30, donde el fracaso de los gobiernos para coordinar sus respuestas de política contribuyó a su profundización y duración.

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El inicio de las Cumbres de Líderes y el ascenso del G20 en el mapa de las instituciones globales

La caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008 marcó el punto más álgido de la crisis. Tras ella, y probablemente influidos por las lecciones del pasado (y las urgencias del presente), los Presidentes de los países el G20 se convocaron por primera vez en la historia del grupo a una reunión de Líderes que se realizaría en Washington en el mes de noviembre.

Esta convocatoria representó un cambio fundamental en el escenario internacional. A diferencia de lo ocurrido en episodios anteriores de crisis globales, cuando sólo las economías avanzadas (principalmente del G7) se reunían para resolver estas cuestiones, los países emergentes pasaron a ser tenidos en cuenta en el debate y a participar de la toma de decisiones. El aumento de la relevancia en la economía mundial de las economías en desarrollo, producto del creciente dinamismo que exhibieron particularmente a partir de los años 2000, hubiese restado efectividad a cualquier esfuerzo de coordinación que no los tuviera en cuenta.

El G20 se erigió en el foro multilateral donde analizar la CFG y discutir y coordinar las políticas para enfrentarla: la razón se puede hallar probablemente en que, ante la necesidad de actuar velozmente, tenía la ventaja de ser un foro ya establecido y con una dinámica de funcionamiento en marcha. Además, el G20 tiene el atributo de la diversidad en su composición: participan del mismo economías avanzadas y emergentes, con sectores externos superavitarios y deficitarios, con tasas de ahorro altas y bajas, deudoras y acreedoras (Angeloni y Pisani-Ferry, 2012).

La Cumbre de Washington fijó el escenario para encarar la reforma del sistema financiero internacional más importante de los últimos sesenta años[i]. Se asumieron compromisos precisos y se fijaron plazos estrictos para su cumplimiento y se acordó volver a encontrarse en abril de 2009 en Londres, donde se evaluaría el grado de concreción del plan trazado.

El siguiente encuentro tuvo lugar en Pittsburgh en septiembre de 2009. Esta reunión fue de suma relevancia para el propio G20 porque los Líderes acordaron que las Cumbres se conviertan en un evento regular y que el G20 se consolide como el principal foro en materia de cooperación económica a nivel global. Los Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales pasarían a preparar las agendas e implementar las decisiones, apoyados por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB1responsable de los mercados financieros) y el FMI (responsable de la supervisión macroeconómica y la asistencia financiera). De esta manera, el G20 adoptó el esquema de funcionamiento que conocemos hoy.

Estas tres Cumbres fueron claves para evitar que la recesión global se transforme en una depresión y que se repitiese lo sucedido en los años treinta. En ellas se acordaron una serie de medidas que pueden ser agrupadas en tres áreas: i) Coordinación de políticas macroeconómicas para salir de la crisis; ii) Reformas en la regulación de los mercados financieros; iii) Reformas de las instituciones financieras internacionales (IFIs).

En una próxima entrada de este blog repasaremos estas medidas.


Javier I. Ibarlucia

Referencias

Angeloni, I. y J. Pisani-Ferry (2012) “The G20: Characters in Search of an Author”, Bruegel Working Paper 2012/04, marzo.

Bernanke, B. (2004) “The Great Moderation”, discurso brindado en las reuniones de la Eastern Economic Association, 20 de febrero de 2004, Washington, DC.

Chey, H. K. (2015) “Changing Global Financial Governance: International Financial Standards and Emerging Economies since the Global Financial Crisis”, New Thinking and the New G20, Paper No. 1, Centre for International Governance Innovation, febrero.

Eichengreen, B. and K O’Rourke (2010) “A Tale of Two Depressions: What Do the New Data Tell us?” febrero de 2010, VoxEU.org.

G20 (2008) “Declaration of the Summit on Financial Markets and the World Economy”, 15 de noviembre de 2008, Washington D.C.

G20 (2009a) “London Summit –  Leaders’ Statement”, 2 de abril de 2009, Londres.

G20 (2009b) “Leaders’ Statement – The Pittsburgh Summit”, 24 y 25 de septiembre de 2009.

Helleiner, E. (2009) “The Contemporary Reform of Global Financial Governance: Implications of and Lessons from the Past”, G-24 Discussion Paper Series, No. 55, abril.

Rajan, R. (2005) “Has Financial Development Made the World Riskier?, Working Paper No. 11728, NBER, octubre.

El FSB fue establecido en la Cumbre de Líderes de Londres a partir del Financial Stability Forum (FSF) y está conformado por los países miembros del G20. El FSB asumió el rol de coordinador de todas las acciones en el área de regulación y supervisión financiera tomadas por las instituciones nacionales e internacionales que definen estándares.