La eliminación del encaje trimestral para una mejor administración de las condiciones de liquidez

El Banco Central adoptó un régimen de metas de inflación y comenzó a utilizar una tasa de interés de corto plazo como principal instrumento de política. En este marco, para hacer más previsible la demanda de base monetaria y aumentar el control de las condiciones de liquidez del mercado, el Banco Central dispuso la eliminación de la posición trimestral de encajes.

Los bancos tienen que mantener depositado en sus cuentas corrientes en el banco central un cierto porcentaje de los saldos de los depósitos de sus clientes, a esto se lo denomina encaje. Actualmente el coeficiente de encaje es entre 20% y 18% para los depósitos a la vista y hasta un máximo de 14% para los depósitos a plazo, dependiendo del plazo residual1. El cumplimiento de esta regulación, conocida como Efectivo Mínimo (EM), se realiza sobre la base de promedios mensuales, en lugar de diariamente, para brindarles a los bancos cierta flexibilidad que les permita compensar los defectos de algunos días con excesos los días restantes y, de esta forma, evitar generar volatilidad en las tasas de interés del mercado.

En los últimos 20 años, para atender situaciones transitorias de iliquidez, el BCRA ha dispuesto, de forma excepcional, flexibilizaciones en el cumplimiento de los encajes, estableciendo posiciones conjuntas, en las que el cómputo se realizaba sobre la base de dos meses, en lugar de un mes. Adicionalmente, dada la pronunciada variación estacional que presentan las variables monetarias a fin de año, el BCRA había dispuesto, desde diciembre de 2005, el cómputo de los encajes del período diciembre–febrero de forma conjunta, es decir, considerando el promedio durante todo ese trimestre en lugar de un mes. Esta fue la única de las posiciones conjuntas que, en lugar de ser excepcional, quedó como norma para los períodos siguientes.

En efecto, a fin de año se produce un importante aumento de la demanda del circulante en poder del público asociada al cobro de aguinaldos y los gastos de fin de año. También se registra un aumento de los depósitos a la vista, y una caída, o menor crecimiento de los depósitos a plazo fijo. Esto influye en el encaje promedio ya que los depósitos a la vista tienen un coeficiente mayor al de los depósitos a plazo. También se observa en esa época del año una mayor demanda estacional del crédito por parte del sector privado. Los bancos además deben incrementar los saldos de efectivo, en su red de cajeros automáticos y en las cajas de sus sucursales, a fin de atender la mayor demanda de liquidez de público2.

Al flexibilizar durante ese período la regulación de los encajes, permitiendo un cómputo trimestral, se esperaba que las mayores necesidades de liquidez de fin de año se vieran reflejadas en una posición de encajes deficitaria en el primer mes, que sería compensada en los dos meses restantes. Sin embargo, en la práctica, durante los últimos años la situación observada ha sido, en general, la inversa: los bancos presentaron niveles pronunciados de sobreintegración de encajes en diciembre, compensados por subintegración en febrero (ver Gráfico 1).

Sólo en el primer año de instauración de la posición trimestral de EM se verificó una caída de la integración en diciembre compensado con mayores aumentos posteriores, mientras que, en los años siguientes, en diciembre la posición de EM estuvo por encima del promedio, comportamiento que se vio acentuado en el período diciembre 2015 – febrero 2016, por la incertidumbre asociada a las posibles consecuencias de la liberación del cepo (ver Gráfico 2).

Estos cambios en el momento de mayor integración dentro del trimestre, que no coincidieron año tras año, hicieron que la lectura de la evolución de la base monetaria no resultara simple, presentando variaciones bruscas durante ese trimestre en su tasa de variación interanual (ver Gráfico 3). Esto, en algunas ocasiones, ha inducido diagnósticos incorrectos de analistas y la prensa respecto a supuestos cambios abruptos en el sesgo de la política monetaria.

Si bien la mayor demanda de liquidez de diciembre es un fenómeno que se replica en todos los países, otros bancos no han optado por extender el período de cómputo de sus encajes. Para administrar las condiciones de liquidez, los bancos centrales cuentan con diversos instrumentos. En el caso del BCRA, puede suministrar liquidez a través de sus facilidades permanentes, concertando pases activos o no renovando pases pasivos previamente concertados. También puede no renovarse la totalidad de las LEBAC que vencen en ese período, o realizar operaciones de mercado abierto (OMAs).

La eliminación de los encajes trimestrales, constituye un elemento más entre diversos cambios operacionales que el BCRA vienen implementando para mejorar la forma en la que conduce su política monetaria, en el marco del régimen de metas de inflación adoptado. Al eliminar la excesiva flexibilidad que brindaba la posición trimestral de encajes el Banco Central procura hacer más previsible la demanda de las reservas bancarias, lo que le permitirá una mejor administración de las condiciones de liquidez del mercado y un mayor control sobre las tasas de interés de corto plazo.

Diego S. Elias y Gerardo R. Joffe


1 Las normas que regulan los encajes se encuentran resumidas en el texto ordenado de Efectivo Mínimo: http://www.bcra.gob.ar/Pdfs/Texord/t-efemin.pdf
2 Dichos saldos en efectivo, desde el cambio en la Carta orgánica de 2012 dejaron de poder computarse para cumplir con los encajes.