No todos los ingresos de no residentes son lo que parecen

Durante la primera mitad del año, los ingresos totales de capitales han mostrado una dinámica creciente. De hecho, el flujo neto ingresado por no residentes casi triplica a lo observado en el mismo período del año 2016, aunque, como se verá, con subas y bajas en la evolución mensual. Si bien a priori no es posible identificar el destino que tendrían dichos fondos, sí es posible diferenciar entre aquellos que se mantienen inicialmente en dólares y aquellos que, tras ingresar al país, fueron convertidos a pesos. Dicha diferenciación es útil a la hora de acotar el análisis en la estadística cambiaria de los flujos que pueden ser invertidos en el mercado financiero en moneda local.

Esta diferenciación es posible puesto que cuando se traen fondos del exterior, se puede optar por recibir el equivalente en pesos (se efectúa una “operación de cambio”) o se puede solicitar la acreditación en una cuenta local en moneda extranjera (“operación de canje”), sin que medie un pasaje por pesos en ese primer momento. En ambos casos, el registro cambiario del ingreso se efectúa por el concepto al que corresponde la transferencia, con la diferencia que, en el caso del canje, se efectúa un segundo registro por la acreditación de los fondos en la cuenta, similar a si comprara la moneda extranjera. Este segundo registro se incluye en una cuenta separada dentro de la cuenta financiera cambiaria del sector privado, sin que se “netee” en la cuenta de no residentes, por tanto esta última incorpora tanto aquellos fondos que se mantuvieron depositados en dólares como aquellos que fueron convertidos a pesos.

De la misma manera, si un banco local recibe inversiones de no residentes, tiene la opción de vender los fondos en el mercado contra pesos o mantenerlos en su posición en moneda extranjera, pudiendo, al igual que en el caso anterior, eventualmente venderlos en el mercado de cambios.

Analizando los datos desde 2016 se observa que, en el caso de inversiones de cartera de no residentes, si bien hubieron en ocasiones montos significativos acreditados directamente en moneda extranjera, se dieron básicamente por operaciones puntuales. Excluyendo estas operaciones extraordinarias, el 98% de los ingresos por inversiones de cartera de no residentes de este año y medio fueron liquidados en pesos.

En el gráfico siguiente se pueden observar la evolución de los ingresos y egresos por inversiones de no residentes, como también su evolución neta. Como se podrá observar, se diferencian aquellos ingresos que se mantuvieron inicialmente en moneda extranjera de aquellos que se intercambiaron por pesos. Estos datos indican que los ingresos netos de no residentes del segundo trimestre de 2017 destinados a inversiones en pesos fueron considerablemente menores al récord del primer trimestre. En particular, en el primer trimestre existieron ingresos netos liquidados en pesos por unos US$ 1.200 millones y en el segundo trimestre por aproximadamente US$ 700 millones.

Siguiendo el gráfico, en junio, se registraron ingresos netos del exterior de no residentes liquidados en pesos por unos US$ 400 millones, superiores a los US$ 200 millones observados en mayo, pero por debajo de los máximos de febrero y marzo, que rondaron los US$ 500 millones cada mes.

gráfico-1

En abril, se observaron volúmenes récord por la operatoria, reflejando las compras y ventas dentro del mismo periodo de los mismos operadores, pero con liquidaciones netas de US$ 150 millones.

El resto de los ingresos registrados a nombre de no residentes en el mercado de cambios (columnas blancas del gráfico) fueron acreditados directamente en una cuenta en moneda extranjera. Los US$ 1.300 millones ingresados entre mayo y junio se dieron por operaciones puntuales y permanecían depositados en moneda extranjera al momento de redacción de este post.

Se debe hacer una aclaración adicional, en especial para tener en cuenta al comparar las estadísticas cambiarias con las publicadas en el balance de pagos, que refleja la totalidad de transacciones de los sectores residentes con el resto del mundo. El registro cambiario está diseñado para identificar al “cliente” que realiza la operación con la entidad, a través de su número de identificación (DNI, LC, LE, CUIL, CUIT, CDI, documentos extranjeros, pasaporte), a partir del cual se efectúa la desagregación sectorial del balance cambiario, que permite identificar los ingresos de los “No residentes” a través del mercado de cambios

Esto difiere del diseño del balance de pagos, en el que la clasificación sectorial se basa en detectar cuál es el sector residente que realiza la transacción con el resto del mundo. Por ejemplo, cuando un no residente trae fondos a su nombre para suscribir Lebacs, registrado como un ingreso en la cuenta financiera cambiaria del sector privado, el balance de pagos muestra una suba de pasivos externos del Banco Central. Una situación análoga ocurre si el no residente ingresa fondos y suscribe títulos públicos o privados.


Martín A. Corvo