REM: un año de buenos pronósticos

En junio de 2016 el BCRA relanzó el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), el cual permite un seguimiento de los principales pronósticos macroeconómicos de corto y mediano plazo sobre Argentina. La información que el REM proporciona de forma sistemática y gratuita1 , se genera a partir de una encuesta dirigida a analistas especializados locales y extranjeros de probada experiencia y reconocida trayectoria.

Las expectativas sobre variables macroeconómicas juegan un papel clave en la teoría económica y en las políticas públicas. Las expectativas de inflación, en particular, resultan un insumo relevante para la toma de decisiones de política monetaria en un régimen de metas de inflación. De los bancos centrales que siguen metas de inflación, más del 90% realizan algún tipo de relevamiento de expectativas al sector privado2 .

En este tipo de esquemas, resulta fundamental la credibilidad, la publicidad y la transparencia. Para un adecuado funcionamiento del régimen, el banco central explicita públicamente su meta y explica claramente la racionalidad de su accionar para lograrla, de modo que los agentes económicos entiendan cómo se toman las decisiones e incorporen esa dinámica en sus expectativas y en la formulación de sus decisiones3 . Así, a partir de su inclusión en los contratos financieros, de alquileres, laborales, entre otros ejemplos, las expectativas sirven como un dispositivo coordinador de los diferentes mecanismos de determinación de precios e influyen sobre la inflación.

Contemplando los resultados del REM, según nuestra opinión, el BCRA tuvo éxito en convencer a quienes siguen de cerca sus acciones de que la política monetaria planteada está conduciendo a un sendero de desinflación que se acerca al objetivo del BCRA, más allá de que persisten discrepancias entre los pronósticos y la meta del banco central. Su difusión también da cuenta del compromiso de la Institución con la política de transparencia en la comunicación, al tiempo que impone un desafío para la conducción de la política monetaria.

En relación con las proyecciones mensuales del REM de la inflación minorista, se han verificado discrepancias entre las variaciones esperadas y los datos finalmente difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Sin embargo, no es posible desconocer que el contexto en el que los analistas han realizado sus pronósticos de inflación, en términos de disponibilidad de estadísticas4 , dificultó el dimensionamiento preciso de los impactos de las correcciones tarifarias. Adicionalmente se sumaron factores puntuales (como la incertidumbre respecto de la aplicación de los cuadros tarifarios por medidas judiciales) que fueron imposibles de prever. No obstante, lo más relevante sobre este punto es que no hay indicios que sugieran que persista un sesgo particular en los desvíos absolutos de los pronósticos del REM.

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Al margen de la precisión del pronóstico en el mes a mes, un dato a resaltar es que el REM permitió anticiparse 12 meses a la trayectoria interanual de los precios minoristas con un acotado error de pronóstico.

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En efecto, los pronósticos que brindaron los participantes del REM un año atrás (REM jun-16)5  para la inflación a 12 meses vista, preveían —de acuerdo a la mediana— un incremento de 22,5% interanual (i.a.) para junio de 2017. Ese nivel se alcanzaría si se registrara un aumento de 1,9% en ese mismo mes (dato que se conocerá el próximo 11 de julio). Observando el pronóstico de inflación mensual para jun-17 que surge del último relevamiento (REM may-17), la inflación acumulada en los últimos 12 meses sería incluso unas décimas inferior. Si se contemplan otros estadísticos, como los percentiles 25 y 75, puede concluirse que el desempeño inflacionario sin dudas será consistente con el rango de las expectativas centradas en la mediana pronosticadas un año atrás por el REM.

Esto refleja que el REM ha sido un valioso predictor del fenómeno bajo análisis en el mediano plazo, como ser la proyección de la inflación para los próximos 12 meses, al margen de los posibles desvíos6  en los que pueden incurrir los especialistas al estimar un dato puntual.

Finalmente, es oportuno destacar que este tipo de análisis resulta posible gracias a la existencia del REM y a la contribución voluntaria de los analistas que todos los meses comparten confidencialmente sus pronósticos sobre las principales variables macroeconómicas de la Argentina.

 

Matías Manuel Casado, Matías González Orozco y Rafael Arístides Selva

 


1 El REM se publica mensualmente en el sitio web del BCRA.

2 En América Latina, numerosos países poseen relevamientos similares al REM. El Banco Interamericano de Desarrollo recopila datos de las encuestas de expectativas de ocho bancos centrales de América Latina que tienen regímenes de metas de inflación, en el sitio web de REVELA (un servicio web mensual gratuito sobre las expectativas de inflación y crecimiento de América Latina).

3 Demertzis, M., & Viegi, N. (2009). Inflation targeting: a framework for communication. The B.E. Journal of Macroeconomics, 9(1).

4 Por ejemplo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC GBA) del INDEC recién cumplió 12 meses, luego de haberse discontinuado su difusión en el marco de la emergencia estadística declarada a comienzos de 2016.

5 En el momento que se realizó el pronóstico, la inflación interanual superaba el 40%, según el IPC nacional calculado por el BCRA a partir de las estadísticas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y de las provincias de San Luis y Córdoba. El INDEC no había publicado hasta ese entonces variaciones interanuales de la inflación minorista.

6 Toda estimación contempla una distribución de probabilidad asociada. Una correcta evaluación de la calidad de los pronósticos debe considerar intervalos de confianza.

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