Carry trade descubierto en Argentina

En una nota anterior analizamos si, a partir del nuevo camino que comenzó a transitar la autoridad monetaria hacia la implementación de un esquema de metas de inflación junto con un régimen de tipo de cambio flotante, se ha cumplido la paridad cubierta de tasa de interés, la cual implica la inexistencia de oportunidades de arbitraje que permitiría el aprovechamiento de los diferenciales de tasas entre distintas monedas con una cobertura del riesgo cambiario. Se mostró que, a medida que se fue normalizando el mercado cambiario y monetario, las oportunidades de arbitraje fueron disminuyendo dándose una convergencia hacia la paridad cubierta de tasas de interés, lo cual sugiere una mayor eficiencia y profundidad del mercado. De esta manera, se concluyó que no es posible sostener que existan en este momento oportunidades de arbitraje en la estrategia de carry trade cubierto que aseguren una ganancia futura sin correr riesgo.

Asimismo, se mencionó que en Argentina se habla de otro tipo de estrategia: carry trade descubierto (“carry trade”), que consiste en aprovechar el diferencial de tasas en diferentes monedas, sin cobertura del riesgo cambiario. Ésta podría implementarse mediante el financiamiento en la moneda extranjera a la tasa de interés internacional (LIBOR), la posterior venta de los dólares en el mercado de cambios y la compra de instrumentos en moneda local (ej. LEBAC). Al fin del plazo de inversión en dicho instrumento, se vuelve al mercado cambiario para obtener nuevamente la divisa de origen. Por lo tanto, para obtener un rendimiento en dólares positivo invirtiendo en instrumentos en moneda local (ej.: LEBAC o bonos del gobierno nacional), debe darse ex post que la moneda se aprecie o, al menos, se deprecie menos que lo implícito por el diferencial de tasas.

Para dilucidar cuál ha sido el resultado de este tipo de apuesta, se computó el rendimiento efectivo mensual de una estrategia de carry trade desde Diciembre 2015 a la fecha.  Como se puede observar en el gráfico, desde la unificación cambiaria hubo momentos de ganancias y otros de pérdidas, de igual magnitud hacia un lado y hacia otro, por lo tanto, los resultados dependerán de qué período se tome para la medición del rendimiento, pudiendo la toma de esta muestra arbitraria llevar a concluir que el carry trade es consistentemente positivo o consistentemente negativo. A modo de ejemplo, si un inversor decidió vender los dólares en el mercado de cambios 35 días previos al Brexit, comprar LEBAC de 35 días de plazo, mantenerla hasta su vencimiento y, posteriormente vender los pesos y comprar dólares, el rendimiento efectivo que obtuvo se ubicó en torno al -5%. Por el contrario, si un inversor decidió vender los dólares a principios de marzo de 2016 y hacer la misma estrategia mencionada ut supra, el retorno fue de 6% aproximadamente.

Vale mencionar que durante 2016 hubo un incremento en la cantidad de inversores que optaron por instrumentos en pesos (ej.: LEBAC o bonos del gobierno nacional). Sin embargo, también hubo muchos otros inversores que al mismo tiempo demandaron moneda extranjera, lo cual se puede ver en la compra de dólares por residentes que alcanzó niveles récord. Esto evidencia que hubo inversores que en el mismo momento del tiempo disentían en qué representaba una mejor inversión. Este disenso, es lo que se esperaría en un mercado en equilibrio, donde el tipo de cambio encuentra un nivel en el que ex ante no queda claro cuál de las dos inversiones es mejor.

Por último, bajo una mayor integración financiera, un esquema de metas de inflación y un régimen de tipo de cambio flexible, como el que ha adoptado el BCRA desde diciembre de 2015, apostar a la estrategia de carry trade conlleva un riesgo, puesto que el inversor no conoce con certidumbre ex ante el precio de recompra de los dólares en el momento inicial de esta estrategia.

Daiana Blanstein, Lucas Gimenez, Diego Lopez Airaghi y Nicolás Salvador