¿Cómo afectan los encajes a los spreads bancarios?

Usualmente, los bancos centrales imponen encajes a los bancos, estableciéndolos como una proporción de los depósitos que captan. Estos requisitos deben mantenerse  como reserva de liquidez, depositados en el banco central y/o en efectivo1. El rol de los encajes como instrumento de política monetaria ha cambiado con el transcurso de los años. Actualmente, con el uso extendido de tasas de interés como principal instrumento de política monetaria, para un amplio conjunto de bancos centrales los encajes pasaron a tener un rol más secundario, como una herramienta complementaria, mientras que en otros directamente cayeron en desuso. En algunos países emergentes se han empleado para reducir la expansión de crédito asociada a ingresos de capitales, dado que un aumento de las tasas de interés podría acentuar el ingreso de fondos del exterior y la apreciación de sus monedas.2

En Argentina, durante los últimos años los coeficientes de encaje fueron modificados en varias ocasiones, por diversas razones. Los últimos cambios fueron hechos a mediados de 2016, cuando se subieron los coeficientes por el equivalente a 2% de los depósitos en pesos en dos oportunidades, y en marzo de 2017, cuando se los redujo, revirtiendo la mitad del aumento de 2016. El propósito de la suba era compartir con los bancos el esfuerzo de esterilización y de suba de tasas de interés que el banco central debía afrontar por su política antiinflacionaria. Análogamente, en la medida que la economía comenzó a transitar su proceso desinflacionario y se fueron reduciendo gradualmente las tasas nominales de interés, la reciente baja de coeficientes permite repartir la liberación de la carga.

Los encajes, al disminuir la capacidad prestable de los depósitos, restringen la capacidad de creación secundaria de dinero, reduciendo el valor del multiplicador bancario. Usualmente, estos recursos inmovilizados son remunerados a una tasa de interés inferior a las de mercado o directamente no reciben remuneración3. Así, elevan el señoreaje (los recursos obtenidos por el estado derivados de la emisión de dinero) y funcionan como un impuesto sobre la intermediación financiera, equivalente a la ganancia adicional que las entidades financieras hubieran obtenido al invertirlos en algún instrumento que devengue mayor interés. Si bien no es posible identificar claramente quien termina afrontando esta carga impositiva, se sabe que los bancos trasladan al menos parte de ese costo a sus clientes, mediante el pago de menores tasas por sus depósitos (pasivas) y/o el cobro de mayores tasas por sus préstamos (activas), afectando los spreads bancarios.

El canal a través del que operan las modificaciones en los encajes dependen del régimen monetario. En un esquema de metas cuantitativas, un incremento de encajes implicará una suba de la tasa de interés en el corto plazo. En este contexto, para mantener los préstamos a sus clientes, los bancos deben aumentar las tasas que pagan por sus depósitos, para atraer mayor fondeo y restablecer su capacidad prestable. Alternativamente pueden desprenderse de títulos que tengan en sus carteras, generando presión a la baja de sus precios y suba en las tasas de interés de estos instrumentos. A su vez, el aumento del costo de fondeo y/o del rendimiento de los títulos se traduce en un incremento de las tasas que aplican sobre los préstamos. En cambio, cuando el banco central fija la tasa de interés, el dinero se vuelve endógeno. Así, el banco central abastece la mayor demanda de liquidez generada por un aumento de encajes, de forma de que la tasa de interés de política monetaria se mantenga en el nivel considerado adecuado. No obstante, en ambos casos, el incremento de encajes continuará impactando a través de los spreads bancarios y los volúmenes de intermediación financiera.

Estos temas han sido estudiado en diversos trabajos que, mediante distintos modelos y abordajes empíricos, explican la forma en la que opera un cambio de encajes sobre las tasas de interés de las entidades financieras4. Estos desarrollos muestran que un aumento de los encajes, en general, implica un incremento del spread bancario, haciendo que los depósitos se tornen una fuente de fondeo menos atractiva. El grado en el que terminará incidiendo sobre las tasas pasivas y activas dependerá de diferentes factores: las alternativas de fondeo disponibles para los bancos y en qué medida son sustitutos de los depósitos, la incertidumbre asociada a las tasas de interés de las diferentes fuentes de fondeo alternativas, y la elasticidad de los préstamos y depósitos ante cambios en las tasas de interés. La evidencia empírica de diferentes países también demuestra que, en general, un aumento de los encajes se traduce en un incremento en el margen entre las tasas activas y pasivas, y que la carga se distribuye tanto entre los prestatarios como entre los depositantes5.

Diego Elías y Adriana Paz


1 En Argentina, los encajes deben integrarse mediante un depósito en cuenta corriente en el BCRA.
2 Por ejemplo, ver “The Macroeconomic Effects of Reserve Requirements”, Glocker & Towbin, 2012 y Reinhart y Reinhart “On the use of reserve requirements in dealing with capital flow problems”, 1999.
3 En Argentina, desde 2008 la tasa de interés de remuneración sobre los encajes es 0.
4 Ver, por ejemplo, Betancourt y Vargas, “Encajes bancarios y tasas de interés”, 2009; Carrera y Vega “Interbank Market and Macroprudential Tools in a DSGE Model”, 2012; Glocker y Towbin “Reserve Requirements for Price and Financial Stability: When Are They Effective?”, 2012.
5 Ver sobre esto también Reinhart y Reinhart “On the use of reserve requirements in dealing with capital flow problems”, 1999.